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sábado, 15 de febrero de 2020

Este jueves... Sucedió en el bus

Este jueves nuestro compañero Alfredo nos anima a escribir sobre algo sucedido en un autobús, y después de tantos y tantos jueves sin participación por mi parte, aquí dejo unas líneas sobre algo que pudo suceder, o no. Espero que os guste!




Todos lo hemos cogido de adolescentes para ir al instituto. El 138 era uno de esos buses que hacían una función umbilical entre nuestro barrio y el tedioso instituto. 

Una vez, subí con un tobillo medio escayolado y ayudándome con unas muletas. En lo aparatoso de mi subida presenciaba todo tipo de reacciones: caras de empatía, semblantes de impaciencia, incluso comentarios despectivos. 

Dicen que una de las virtudes del ser humano es la solidaridad, yo digo que esa virtud debe de ser un gen, que lo heredas o no al nacer. Supongo que, a los exentos de este gen, todavía se les puede enseñar a ser solidarios con todo el mundo, y no sólo con los de casa. 

Ocurrió que, al llegar a mi barrio desde el tedioso instituto, en el 138 tal como os dije al principio, se disponían a subir dos auténticos colosos de al menos dos metros de altura, cuyas manos podrían reventar un melón sin el menor esfuerzo. Estos dos colosos se ayudaban con unas muletas para caminar. Al parecer, eran hinchas de fútbol que se habían accidentado en alguna trifulca deportiva de esas que salen en la sección deportiva del telediario. Y, supongo, que los comentarios despectivos hacia estos señores serían meramente anecdóticos, aunque en el 138 nunca se sabe. 


Alberto Villares


Tienes más relatos de autobús en la casa de Alfredo: La Plaza Del Diamante

16 comentarios:

  1. Lo dijo Cicerón: "La fuerza es el derecho de las bestias".Es triste que sea así, pero sucede.
    Saludos.

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    1. Cierto Juan Luis, dicen que el miedo guarda la viña, y muestra sospechosa cordialidad.

      Saludos

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  2. Una pena que no seamos tan empáticos ni pacientes con los demás como nos gusta que sean con nosotros. No se puede generalizar pero ciertamente no es lo mismo meterse con una hormiga que con un elefante pero también es verdad que no se puede menos preciar a la hormiga porque no sabes hasta dónde llega su capacidad.
    En fin, que no nos veamos en muchas de esas. Un beso.

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    1. Vivimos en un mundo donde todo es inmediato y parece no haber cabida para las personas que no pueden seguir un ritmo tan trepidante. Al final hay que hacer autocrítica y respirar lento, escuchando a nuestro corazón.

      Saludos

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  3. Hola Alberto, bienvenido! no puedo imaginarme algo despectivo que genere una persona con muletas, pero bueno, como dices, con el gen de la solidaridad se nace...pero creo que también se cultiva. Y en ese tema de educación estamos todos, como sociedad, en deuda. Hay mucho por hacer todavía. Un abrazo

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    1. Son mecanismos de supervivencia de la especie, tanto la solidaridad como el egoísmo. Pero, ya que somos civilizados, cumplamos con nuestro deber, e inculcarlo a quienes nos rodean, que el egoísmo no tiene edad.

      Saludos

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  4. Yo he usado dos muletas y a mí me han dejado sentar, pero vaya a saber, qué gente y qué autobús pululaban por el 138 cuando imaginabas el texto :-)

    Un abrazo

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  5. Buenos días Alberto, suele pasar más de lo que debería, pero como has dicho, a parte la educación de cada uno ..pero nunca se ha de perder la esperanza . hay gente pa to ..terminemos con un buen sabor ..
    Un saludo y te deseo un feliz domingo.

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  6. Hay gente con poca o ninguna empatía. Demasiado tiene el pobre con manejar las muletas como para además tener la sensación de que retrasa la puesta en marcha de nuevo del autobús.
    Bss.

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  7. Creo que quien ha viajado en bus por años, repitiendo horarios y recorrido, tiene mil historias que contar, vividas y vistas, de empatía y de desprecio... y la tuya es muy real. Me gustó.

    Saludos.

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  8. hola muchacho me gustan las historias diarias que todos vivimos la tuya adorable un abrazo desde el mar

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