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sábado, 9 de abril de 2016

Este jueves... Preguntitas


Este jueves es nuestro amigo Alfredo quien nos invita a responder a quince preguntas sobre nuestro blog y otras quince preguntas sobre nosotros. Aquí dejo mis respuestas:

1.- ¿Lo del Blog, casualidad o causalidad?
Causalidad. Juan Carlos Celorio, compañero del Taller de Cuento, en ocasiones me hablaba de los blogs y los jueveros. A mí siempre me dio pereza hacerme un blog. Fue cuando Charo, también compañera del Taller de Cuento, se hizo también un blog para participar en los Jueves literarios cuando decidí probar, y me lancé al mundo juevero.
2.- ¿Escribir es una terapia global o sólo un tratamiento de andar por casa?
Es una terapia global contra la soledad, entre otras cosas. Para determinadas patologías es mejor buscar un especialista, aunque un blog siempre ayuda.
3.- Los libros viejos huelen a rancio y los nuevos a tinta fresca... ¿A qué huele un Blog? 
En mi caso leo más autores viejos que modernos. Tal vez soy yo quien huele a rancio jaja! Un blog, al igual que su autor, puede tener un olor a fresco o a rancio.
4.- ¿Es el Blog, un buen escondite para los tímidos? 
Por supuesto. Es una máscara contra el pudor de el cara a cara.
5.- ¿Tener un Blog y publicar en él, crea nuevas expectativas sociales? 
Totalmente de acuerdo. Se amplía, con el tiempo y ganas, el círculo de amistades y las expectativas de cada persona.
6.- ¿Escribir es una ciencia o un arrebato emocional? 
Ambas cosas, pero se necesita ése punto de arrebato. Es decir, que dominando solamente la teoría no te saldrá nada relevante, o eso creo.
7.- ¿A falta de lápiz y papel, bueno es un Blog? 
Para mí no. Soy incapaz de publicar un relato que no haya sido creado sobre un papel.
8.- ¿La inspiración tiene fecha de caducidad? 
No debería. La inspiración depende por completo de cada persona y de su estado emocional. Pero, al igual que una planta de casa, puede morir si no se atiende con regularidad.
9.- ¿Los Blogs se alimentan de la solidaridad? «Tú me comentas, yo te comento» y así nuestras respectivas páginas van engordando... 
Si. De nada o para muy poco sirve lo que publiquemos si no lo va a ver nadie. No se trata de engordar el blog, sino de hacerlo útil.
10.- Si oyes la palabra Blogodependencia, ¿qué te viene a la cabeza? 
Drogodependencia. Tal vez no es una dependencia al blog sino a otro tipo de satisfacción, como tampoco se puede ser adicto a una revista. Más bien te vuelves adicto a la opinión de los demás.
11.- ¿El Blog, como el vino, mejora con los años? 
No tiene por qué. Hay que trabajarlo.
12.- ¿Es el Blog un escondite para mostrar la verdadera cara o al contrario... no te puedes fiar de lo que parece políticamente correcto? 
Generalmente no me fío de lo políticamente correcto, aunque es necesario para no herir.
13.- ¿Un placer inconfesable sólo al amparo del Blog? 
Todos mostramos placeres inconfesables en nuestros relatos, sólo hay que saber buscarlos.
14.- ¿Qué tiene de mágico inventar escenas y personajes y llevarlas al papel? 
El desarrollo de la creatividad y el consuelo del desconsuelo. Nuestra esencia está en cada uno de nuestros personajes.
15.- ¿Por qué ocultarse tras un seudónimo? 
Porque es más personal que el nombre y apellidos. Al fin y al cabo, el pseudónimo lo elige uno mismo, mientras que el nombre y apellidos nos los pusieron otros.
16.- El vaso, ¿medio lleno o medio vacío? 
Medio lleno. La palabra vacío me aterra.
17.- ¿Qué lugar de tu ciudad no hay que dejar de conocer? 
A día de hoy me considero de varias ciudades, pero si tengo que elegir una me quedo con entrar a los jardines de Aranjuez a primera hora de la mañana o en otoño.
18.- ¿Qué lugar del Mundo no hay que dejar de conocer? 
Creo que recorrer buena parte del río Amazonas tiene que ser inolvidable.
19.- ¿Qué protagonista de película te gustaría ser? 
Complicada pregunta. Creo que el jesuita que interpreta Jeremy Irons en La misión.
20.- Un escritor antipático y una película imprescindible. 
Mario Vargas Llosa, con perdón. Y Apocalipse Now, de Francis Ford Coppola.
21.- Un libro, sólo uno. 
Pues se trata de un pequeño librito titulado El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono.
22.- ¿Relato corto o microrrelato? 
Me gusta todo relato que no se extienda innecesariamente. El microrrelato tiene su encanto.
23.- ¿Las penas con pan, son menos penas? 
En efecto.
24.- ¿De risa desbordante o sonrisa cómplice? 
Me quedo con la risa desbordante, sin hacer de menos la mordacidad de quien la domina.
25.- ¿En la soledad pides ayuda a las musas? 
Cada vez menos. Las dejo que vengan a verme cuando las plazca.
26.- ¿Cuántas velas iluminaron tu último pastel de cumpleaños? 
Dos. Una con un tres y otra con un siete.
27.- De 3 a 5 palabras (que no palabrotas) define el mundo actual. 
Solidario y extremadamente frágil.
28.- ¿Algún tatuaje, en tu piel, que no veamos a simple vista? 
Dos. Un dragoncito chino en la espalda y un caballo alado en el pie.
29.- ¿Qué no te gusta que te pregunten? 
Cada cuánto follo. No entiendo qué interés puede tener para los demás.
30.- ¿Qué faltó que te preguntara? 
Creo que de momento nada. El resto te lo cuento encantado mientras degustamos unas cervezas.




viernes, 12 de febrero de 2016

Este jueves... Una historia de fantasmas.

Esta semana, nuestra querida amiga Charo, nos anima a escribir sobre... Una historia de fantasmas. Espero que disfrutéis con mi aportación y con las vuestras, que podréis ver en la casa de Charo.



El salón estaba repleto de cazadores, y desbordado con el sonido de sus cucharas contra el plato. Degustaban unas migas mientras la cocinera, con la espumadera en el caldero grande, parecía dirigirlos como un director de orquesta. Voces, risas, vino (prohibido comer las migas con agua) y cucharadas en los platos de vidrio viejo. 

Entre conversaciones cruzadas y sonoras cucharadas, alguien hace un comentario que paraliza la escena. Alguno, nuevo en la cultura montera, ha mentado al ciervo blanco. Cállate hombre; Más cuidado con lo que se dice; Aquí se viene a lo que se viene, y el que quiera joder ¡puerta! Eran algunos de los comentarios que le lanzaron. 

El incauto se asusta por la crispación que ha provocado con su inocente comentario. En ese momento, suena el lento caminar de un animal grande. Sus pezuñas golpean con firmeza sobre el suelo del salón. Nadie habla. Todos, en silencio, se ponen de pie. Algunos incluso se cogen al antebrazo del de al lado. Un gran ciervo, blanco y con una maravillosa cuerna oscura, ha entrado en el salón. 

Aquel día, aquel incauto, supo que al ciervo blanco no se le nombra. Y no se le nombra porque aparece, y, por un momento, todos los presentes se ven los unos a los otros con el aspecto que tendrán el día de su muerte. 

Aquel día, aquel incauto, los vio a todos viejos, muy viejos. Y sintió la curiosidad de ver su aspecto frente a un espejo. Y le asustó ver que, su aspecto, no había cambiado. 


Alberto Villares

sábado, 23 de enero de 2016

Este jueves... Sucedió a bordo de...

Esta semana nuestro amigo Pepe nos anima a participar con un relato sobre algo ocurrido a bordo de... Espero que disfrutéis con mi aportación y con las vuestras, que podréis ver en la casa de Pepe.



Pues mi relato trata de una anécdota que me ocurrió a bordo del Apollo 13. Aquella mañana, calurosa por cierto, a Rogelio, el gallego, se le ocurrió que, como despedida, fuésemos a la cantina del Centro Espacial Kennedy. Imaginaos, mi cohete salía en apenas dos horas y allí estaba, en la cantina, con mi traje de astronauta, y con el Rogelio. 

Yo solo quería una infusión, una manzanilla o un poleo de esos. Comprendedme, ¡me iba al espacio! En fin, que el jodido Rogelio, el gallego, ni corto ni perezoso, se puso a pedir copas de sol y sombra*. Menos mal que Paco, nuestro querido tabernero del Centro Espacial Kennedy, nos ponía patatas fritas de bolsa y unos mejillones en escabeche por encima, ¡Joder, qué ricos! 

Y allí estábamos, totalmente borrachos, porque he de deciros que nos bebimos la botella empezada de anís del mono que Paco, nuestro querido tabernero, guardaba para ocasiones especiales. Comprendedme, ¡me iba al espacio! En fin, que subimos, Rogelio y yo, cantando un particular Asturias patria querida, a la cabina del Apollo 13. 

Todo salió como lo acordado. Entramos en órbita. Me costaba moverme por culpa del peso del traje y por el pedo que llevaba encima. De repente recordé que Rogelio, el gallego, también había subido al Apollo 13, pero sin traje de astronauta. Vamos, que la palmó en poco tiempo. Y a mí, lo primero que se me ocurrió fue abrir la escotilla alfa123a, y tirarle al espacio. Así que ahora, cuando me emborracho, suelo acabar cantando el famoso Hay un gallego en la luna. 


*Es una popular bebida alcohólica mezcla de coñac (sombra) y anís (sol), en la misma proporción y en una copa de pequeño tamaño. 

Alberto Villares

sábado, 13 de junio de 2015

Este jueves... Pecados capitales

Este jueves, nuestra querida Charo, nos anima a escribir sobre pecados capitales. Cada cual que escoja a conciencia y que escriba a placer. Aquí podrás ver mi aportación, y en el blog de Charo, muchos más. Que los disfrutes.



GALLINAS 

Pedro, el mantúo*, entró cabizbajo en la iglesia, se dirigió al confesionario, se reclinó y dijo: Padre, confieso que he pecado. En ése momento, Don Segismundo, el párroco, salió del confesionario y le dijo a Pedro ¡Hombre no te preocupes! ¡Acompáñame! ¡Verás cómo acabamos con ésos pecados! 

Segismundo, el párroco, empujó una falsa pared, que se abrió y les dio paso al ring parroquial ¡Ponte cómodo!, allí tienes unos calzoncillos amarillos, los guantes rojos y las zapatillas moradas–le dijo el párroco al mantúo. 

Una vez convertidos en boxeadores, el mantúo y el párroco, comenzaron a moverse por el cuadrilátero como si tuvieran resortes en los pies. Segismundo, el párroco, era famoso en la comarca por su derechazo fulminante. A Paco, el mantúo, le temblaban las canillas. No podía imaginarse que, irse a la era con Mariana, la porquera, le fuese a costar semejante paliza. 

Las viejas del pueblo, todas de negro y alrededor del cuadrilátero, gritaban como posesas y alababan al párroco, que se quitó los guantes y bajó a que le besaran la mano. Mientras, el pobre mantúo, más mantúo que nunca, yacía en el centro del cuadrilátero: el tabique nasal roto, la ceja izquierda abierta, la boca ensangrentada…, horrible. 

Unos monaguillos se llevaron a Paco, el mantúo, más mantúo que nunca, a su casa. Las viejas se quedaron dormidas como si fueran gallinas apiñadas sobre el palo de un gallinero. Y Segismundo, el párroco, volvió a ponerse la sotana y reinició sus quehaceres. 

Rufo, el herrero, entró cabizbajo en la iglesia, se dirigió al confesionario, se reclinó y dijo: Padre, confieso que he pecado. Mientras, de la calle entraban voces de vecinos que celebraban el resultado de las Elecciones Generales, y gritaban vivas a la República. 

* Palabra extremeña. Triste, alicaído. Se aplica al ganado. Ejemplo.: un pollo mantúo. 


 Alberto Villares.



Muchas gracias Charo, como siempre, has llevado la convocatoria de forma ejemplar.